Nabiza - Fundación Galicia Verde

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NABIZA, NABO Y GRELO
(Brassica rapa var.rapifera)
Casi tan misterioso como la Santísima Trinidad católica, este trío de hortícolas tiene resuelto el entuerto que hay creado en torno a él. Y es que aunque parezca mentira, nabiza, nabo y grelo son distintas partes comestibles de la misma especie. El nabo es la raíz de esta brassica que se utiliza básicamente para alimentación del ganado.

En cuanto a los nabos encontramos en el mercado distintas variedades:

      • El nabo de mayo o nabo blanco: es el primero que aparece en el mercado, tiene la piel y la pulpa blanca con sabor dulzón.
      • El colinabo: es más grande que el nabo blanco, con una piel verde amarillenta y la carne amarillenta y cromática.
      • El nabo de otoño: tiene un tamaño mayor que el nabo blanco, con la misma coloración pero con un sabor más fuerte.
      • El nabo rojo: que contiene más sustancias nutritivas.
      • El nabo de Teltow: que es una variedad alemana muy apreciada por su sabor.

Nabizas y grelos son dos productos típicos de la gastronomía gallega y es que crecen abundantemente debido a las condiciones climáticas y al suelo que se encuentran en esta comunidad. Se distinguen perfectamente ya que las nabizas son esas hojas que brotan primero, de Octubre a Noviembre, y los grelos son las hojas que brotan justo antes de la floración (cuando la planta “grela”) de enero a marzo.

Nombre científico: Brassica rapa
Nombre en español: Nabo
Nombre en gallego: Nabo
Nombres en otros idiomas: Turnip (inglés), Steckrübe (alemán), Navet (francés), Rapa (italiano), Nabo (portugués)
VARIEDADES
Padrón:
Hay diferentes posturas sobre la procedencia del nabo, pero las que más prevalecen entre los entendidos es la de Europa o Asia central.

Existen indicios de que la variedad silvestre se consumía por la sociedad cazadora y recolectora que habitaba el continente europeo en el Paleolítico y Neolítico, mucho antes de que apareciera la agricultura. A partir de ese momento, comenzó a cultivarse y a expandirse a través de la vertiente mediterránea por la civilización griega y romana.

Griegos y romanos experimentaron con la variedad silvestre obteniendo diferentes variedades, que usaban para elaborar platos con esta hortaliza cocida y otros ingredientes.

En la Edad Media, el nabo se convirtió en uno de los alimentos imprescindibles en la alimentación. Eran las clases más desfavorecidas (campesinos sobre todo) las que las cultivaban con éxito (debido a la característica del suelo y al clima templado) y las consumían asiduamente.

Durante el siglo XVIII la introducción de la patata desplazaría al cultivo de nabos a un segundo plano, cayendo en el olvido en países como Alemania y Francia, donde había constituido un alimento prácticamente a diario. Sin embargo, durante las guerras y en tiempos de penuria, su consumo aumentaba de nuevo considerablemente.

Actualmente el cultivo del nabo está en desuso porque la mayoría de las plantaciones se dedican a la alimentación del ganado.
HISTORIA
Familia: Brasicáceas

Planta herbácea anual   o bienal, de rápido crecimiento.

Raíz pivotante,   bulbosa (aplanada, alargada, cilíndrica o redondeada según variedad),   engrosada o tuberosa con crecimiento que puede alcanzar los 5-15 cm de   diámetro y de entre 100 a 200 gr de peso (aunque algunos ejemplares superan   el kilo). El color puede variar desde tonalidades blanquecinas, colores   rojizos o incluso púrpura. La carne de la raíz es blanca o amarillenta, de   sabor endulzado o picante, dependiendo de la variedad.

Tallos erectos de hasta 1,5 m de altura,   ramificados y ligeramente híspidos en la base.

Hojas basales liriadas   y lobuladas y contraídas en un peciolo alado y las caulinares   oblongo-lanceoladas, de 10-40 x 5-20 cm, dentadas y subsésiles o abrazadoras   y auriculadas.

Racimos florales corimbiformes. Flores de   1,5-2 cm de diámetro con pedicelos de 1-3 cm. Sépalos verde-amarillentos, de   5-8 mm de longitud. Pétalos obovados, de 6-18 mm de longitud, amarillos,   ungiculados y a veces emarginados. El fruto es una silicuas subcilíndrica, de   5-10 cm de longitud, con pico lóculo.

Semillas globosas, de 2-2,5 mm de diámetro,   ligeramente angulosas y reticuladas o finamente alveoladas, de color   castaño-rojizo a negruzco.
  
  
CARACTERÍSTICAS
La mayoría de los nabos son bianuales pero existen variedades muy precoces de nabos de primavera que pueden ser considerados como anuales.

No necesita de equipamientos especiales para su cultivo, el cual se puede hacer desde primavera hasta otoño.

Entre mediados de marzo y finales de abril (cosecha de verano) o en agosto (cosecha de invierno), sembramos en suelo las semillas dentro de surcos de 2 a 3 cm de profundidad, separados unos 25 cm. Recubrimos con una capa muy fina de mantillo  y tapamos el surco con el rastrillo, apretando bien la tierra y regamos con una lluvia fina el semillero. Cuando las plantas jóvenes tengan 2 hojas, eliminamos las más débiles y conservamos una sola cada 10-20 cm.

Si la siembra se hizo “a voleo”, tras la germinación, aclaramos las plantas si están demasiado apretadas y cuando éstas tengan entre cuatro o cinco hojas y su raíz alcance el tamaño aproximado de un lápiz, las arrancamos para replantarlas de nuevo en filas en un marco de plantación de 30x40 cm.

Los cuidados durante el cultivo son los binados y escardaduras regulares para evitar la aparición de hierbas competidoras.

Para que el crecimiento de la raíz sea regular y la carne sea firme, no fibrosa y no quede hueca, debemos evitar los golpes de sequía, regando bien al pie de la planta y manteniendo un acolchado de paja sobre todo en la época de más calor.
CULTIVO
El periodo de recolección varía en función del período de siembra.

Las raíces deben recogerse bastante pronto, cuando aún son pequeñas. En un periodo de tres a tres meses y medio de cultivo, o cuando los nabos tengan entre 3 y 6 cm de diámetro, estarán listos para recolectar.

Para ello los levantaremos con la horquilla y tiramos de la base de las hojas para terminar el arrancado.

Si lo que vamos a consumir son las hojas, esperaremos al periodo correspondiente de aparición para su consumo. La cosecha se hace cortando las hojas casi a ras de la raíz.
Requiere un suelo rico en humus, arcilloso, bastante compacto y más bien fresco. No obstante, se adapta a todo tipo de suelo fértil y no demasiado rocoso.

El rango de pH óptimo para el cultivo es de 5,5 a 6,8.
COSECHA
SUELO
En otoño, prepararemos el sitio de cultivo ahuecando e incorporando un poco de compost o abono perfectamente descompuesto.

El abono de vacuno deshidratado es adecuado, así como una mezcla de polvo de cuerno, sangre y hueso. Debemos evitar sin embargo los excesos de abono, que no son nada ventajosos para la planta.

Cubriremos la tierra hasta la primavera con un acolchado de paja
FERTILIZACIÓN
La mayor parte de las variedades de Brassica rapa son auto-incompatibles. El polen de cada planta es viable pero sólo puede fecundar las flores de otra planta. Son los insectos los encargados de hacer la polinización.

 
Con el fin de conservar la pureza varietal, se aconseja aislar a la distancia de un kilómetro a dos variedades pertenecientes a esta especie, es decir que una variedad de nabo debe aislarse de otra variedad de nabo pero también de otra variedad de col China, mostaza japonesa,..

Si queremos garantizar una buena diversidad genética, es necesario plantar un mínimo de 6 plantas porta-semillas por variedad.
POLINIZACIÓN
Para evitar que los nabos se vean atacados por el gusano del nabo, pondremos entre las hileras de cultivo, los restos de podas de las tomateras y ramas de plantas aromáticas como las de romero, salvia, tomillo,…

Contra el mildiu, pulverizaremos purín de ortiga sobre el suelo, varias veces a partir de finales de junio.

Si colocamos ramas de saúco entre las hileras y regamos con regularidad, repeleremos los escarabajos crisomélido alticinos, que aparecen sobre todo en casos de sequedad.
PROBLEMAS
El nabo es un alimento cuya raíz apenas aporta calorías al organismo, debido a que la sustancia mayoritaria en su composición es el agua. Además posee niveles muy bajos de hidratos de carbono y, al contrario, es una gran fuente de fibra.

Los grupos vitamínicos presentes en esta hortaliza son el C (con acción antioxidante) y B (especialmente la B9 o folatos).
Destacan entre los minerales de su composición el potasio, calcio, fósforo y yodo. Los glucosinatos del nabo pueden inhibir la proliferación de células cancerígenas, siendo una hortaliza estupenda para contribuir a prevenir el cáncer y tener una mejor salud.

Las nabizas y los grelos son un alimento saludable con bajo nivel calórico debido a su elevado contenido en agua. Son bajos en grasas, hidratos de carbono y proteínas. A su vez, son ricos en minerales como el hierro y el calcio y en vitaminas A, C y B6. Destacan por tener un alto contenido de ácido fólico.
APORTACIONES NUTRICIONALES
Para las rotaciones de tres o cuatro años, el nabo entra en la categoría de las plantas exigentes.

Asociaciones favorables: eneldo, zanahoria, apio, judías, lechuga, menta, guisantes, romero, tomate, remolacha, patata, cebolla y pepino.

Asociaciones desfavorables: fresa, patata
ASOCIACIONES
En un gramo se cuentan aproximadamente 500 semillas, dependiendo de la variedad.

La capacidad germinativa media que tienen es de 5 años pero si están bien conservadas puede llegar a 10 años.
CAPACIDAD GERMINATIVA
En las regiones de clima templado, es posible sembrar las variedades bianuales de nabos en el otoño y recoger las semillas durante el verano siguiente mientras que en regiones de climas extremos, las variedades bianuales de nabos son sembrados en primavera con el fin de recoger en el otoño.

Recordamos que debemos cultivar solamente un única variedad de nabo para que no haya cruzamientos  y no se corra el riesgo de obtener el año siguiente unos nabos bastante distintos de los que esperábamos o incluso plantas poco productivas.

Durante la cosecha destinada a la conservación (hacia finales de octubre cuando el tamaño es de 8 a 10 cm de diámetro), sacaremos de la tierra unas cuantas raíces bien formadas  en un día soleado y los pondremos a secar sobre el suelo durante un día. Eliminaremos el máximo de tierra cortaremos las hojas casi a ras de la base. Almacenaremos las raíces en un local libre de heladas y en una cajonera con arena seca.

Ya en primavera, plantaremos las raíces seleccionadas dejando 50 cm de separación en todos los sentidos. Entutoraremos el tallo floral cuando aparezca y cortaremos los extremos de las ramificaciones del tallo cuando las flores empiecen a abrirse.

Cuando las vainas estén bien formadas, cortaremos los tallos y los pondremos a secar en manojos en un local seco y aireado. Podemos sacudir las vainas encima de una tela blanca limpia cuando empiecen a abrirse y ventearemos para eliminar los restos de vainas. Almacenar las semillas en recipientes herméticos.
RECOGIDA SEMILLAS
A continuación te ofrecemos una serie de links en los que podrás encontrar más maneras diferentes de cocinar con las distintas partes de esta hortaliza, para que lo hagas a tu gusto.

En este apartado queremos colgar vuestras opiniones sobre esta hortaliza: que os parece, si os gusta, o no, si conocéis algunas propiedades, como la llaman donde vivís, o alguna anécdota,...cualquier cosa que queráis enviarnos, para compartir y enriquecer esta sección, a secretaria@fundaciongaliciaverde.org.
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RECETAS COCINA
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