Hinojo - Fundación Galicia Verde


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HINOJO
(Foeniculum vulgare var. dulce Gaertner)



Planta originaria de la cuenca mediterránea, naturalizada, hacia el este, hacia la India. El término Foeniculum deriva de “heno”, en alusión a la similitud de sus hojas. Los griegos, que la llamaban “Marathon” o “adelgazar” en referencia a que la semilla se utilizaba como un supresor del apetito y condimento para la pérdida de peso. Los romanos utilizaban sus tallos jóvenes como verdura comestible. En la época medieval, se colgaba junto con el hipérico en las puertas de las casas para protegerlas de las brujerías y los malos espíritus y también se utilizó como antídoto para envenenamientos, mordeduras de serpientes y de “perros rabiosos”. El hinojo se cultivó en Italia a partir del siglo XV y fue introducido en la corte de Francia en el siglo XVII, pero su cultivo no se implantó hasta el siglo XX.
En la época moderna, sus usos terapéuticos comenzaron en Alemania y los Estados Unidos, basados en la medicina tradicional practicada por Hipócrates, quien se considera el padre de la medicina. También se ha integrado en muchos otros sistemas de medicina como la medicina tradicional china y la farmacopea ayurvédica.

Nombre científico: Foeniculum vulgare var. Dulc Gaertner
Nombre en español: Hinojo
Nombres en otros idiomas: Fennel, sweet fennel, Roman fennel, fenkel (inglés) Germeiner fenchel, wilder Fencher (alemán), Fenouil, aneth doux, anis doux (francés), Finocchio (italiano), Funcho, fiuncho, fiollo, fiolho (gallego y portugués), Mieloi, millu (vasco), Fonoll, fenoll (catalán)
Familia: Umbelíferas

Planta herbácea, bienal o vivaz, aromática, glabra (sin pelos).

Raíz blanquecina y base del tallo engrosada en una especie de bulbo.

Tallos de color verde claro, brillantes, algo estriados, erectos, sólidos y redondeados, y con numerosas ramas, que pueden superar los 2 metros de altura.

Hojas con peciolo y vaina, con el limbo 3-4 veces dividido con las divisiones lineares, las de la roseta basal prontamente caedizas, las del tallo alternas y progresivamente más pequeñas y menos divididas.
Las flores, que son amarillas, brotan en grandes umbelas planas y terminales, con largos peciolos. Aparecen en grupos de 20 a 30 pequeñas cabezas umbelares o rayos, los cuales agrupan las pequeñas flores amarillas. Flores sin sépalos, con el ovario ínfero sobre el  que se sitúan 5 pétalos amarillos de ápice incurvado, similares y libres entre sí. Androceo con 5 estambres libres entre si. Gineceo constituido por el ovario ínfero en cuyo ápice se sitúa un estilopodio sobre el que se erigen dos estilos

El fruto es un aquenio oval, de color amarillo-verdoso, discretamente arqueado y de pocos milímetros de largo, que posee un intenso sabor dulce, similar al del anís. Está constituido por dos mericarpos soldados por una de sus caras y estando cada mericarpo recorrido longitudinalmente por 5 costillas.
CARACTERÍSTICAS BOTÁNICAS
CULTIVO
Existen dos formas básicas de esta planta; la   silvestre (se usa las hojas y semillas) que crece espontáneamente casi en   cualquier sitio y la variedad cultivada o dulce (de la que se usa las hojas y   el bulbo) que es la que vamos a detallar seguidamente.

Cultivo:
podemos cultivarlo en zonas de clima suave con veranos cálidos porque es muy sensible a las heladas. Si en tu zona hay  riesgos de heladas, puedes cultivar el hinojo en primavera y cosecharlo en  verano o a principios de otoño. La zona de cultivo tiene que tener una buena insolación y estar resguardada de los vientos. Aunque se adapta bien a cualquier tipo de suelo, necesita de uno que sea mullido, rico en materia orgánica y con buen drenaje. Puede desarrollarse en suelos arcillosos o arenosos siempre que disponga de la cantidad suficiente de agua. El hinojo no es una planta muy exigente y generalmente se clasifica entre las hortalizas herbáceas, pudiendo volver al mismo lugar después de tres años.

Cuidados especiales:
en verano, el hinojo agradece cierta frescura en el suelo. Realizar binaduras de vez en cuando para airear la tierra y eliminar las malas hierbas son dos prácticas que ayudan al desarrollo óptimo. También deberemos regar regularmente e incluso con más copiosidad si hace calor, para reducir el riesgo de subida a flor. El acolchado mediante paja u otros materiales es especialmente aconsejable, pues mantiene el suelo fresco al disminuir la evaporación.
Cuando las bases de las plantas se hayan hinchado hasta alcanzar el tamaño de una pelota de golf, las blanqueamos poniendo tierra alrededor de la parte inferior de cada tallo. Continuamos aporcando durante 4 semanas. Alternativamente, podemos blanquear el hinojo atando collares de cartón alrededor de la base de cada planta.

Siembra:
hay diversos métodos para realizar la siembra. En vivero, es decir, en un rincón bien orientado y abrigado del huerto, eventualmente en caja vidriada o túnel. Sembramos con poca densidad de semillas, preferentemente en hileras, o a voleo, en una tierra bien suelta. Cubrimos las semillas ligeramente con mantillo o tierra tamizada y apretamos bien. Regamos con lluvia fina y mantenemos el suelo húmedo hasta la germinación, que requiere unos 10 días.
Un método más complicado pero que da buenos resultados en lo que respecta al   rendimiento es la siembra a cubierto. Se siembra en bandeja en marzo, en   tierra fina o mantillo, en el interior (cerca de una ventana, en un invernadero,…) a una temperatura de entre 15-18ºC. Tras la germinación, entresacamos los ejemplares que puedan estar muy apretados. Cuando tengan dos   hojas, se repican de nuevo en bandeja y a continuación se van aclimatando sacándolos poco a poco, a fin de poder trasplantarlos cuando no haya peligro de heladas.
El trasplante se hace en hileras poco profundas, de 5 a 10 cm, separando las   plantas unos 20 cm entre cada una y las hileras a unos 35 cm de distancia. Simplemente, retiramos las plantas de nuestra bandeja con cuidado y si   queremos reforzarlas contra las enfermedades  e impulsar un poco su crecimiento, las podemos empapar con una solución de lithothamne (algas marinas).

Cosecha:
el ciclo suele completarse en 80 días. Unos diez días antes de la   cosecha, aporcar los bulbos rellenando el surco de tierra, para blanquearlos y ponerlos más tiernos. Sin embargo, mejor no realizar esta operación demasiado pronto, pues si se prolonga causa una disminución de las propiedades nutritivas. La cosecha puede empezar aproximadamente cuatro semanas después de que se haya iniciado el aporcado (desde finales de junio a finales de septiembre), momento en que los bulbos son algo más grandes que una pelota de tenis. Cosechamos las bases foliares enteras cortando por debajo de ellas con un cuchillo afilado. Al final de la temporada, si se anuncian heladas, arrancamos las plantas con el cepellón y a continuación, ponerlas en un arriate de trasplante, enterrándolas en arena e incluso en tierra, en una maceta o en una bandeja. Así podremos conservarlas varias semanas.
Las hojas se cogen mejor antes de que la planta florezca.

Multiplicación:
por dos métodos diferenciados: unos de ellos consiste en la división, pero no llega a ser un método fácil y recomendado porque en muchos casos es totalmente insatisfactorio, porque tiene una raíz   larga que no tolera bien la división o su movimiento. El más fácil de realizar y el más recomendado es el uso de semillas, cuyo proceso de cosecha   y secado requiere cierto cuidado, ya que las semillas caen fácilmente al suelo y rápidamente siembran el área con un nuevo cultivo. Las semillas se deben cosechar a medida que cambian de verde a marrón en el tallo de la planta. Si esperamos demasiado, las semillas caerán de la planta y al ser propagadas por el viento, se implantan con mucha facilidad en distintas zonas   del huerto.Cortaremos   cuidadosamente la parte superior de la semilla o pericarpio, sin desprender   la semilla o podemos doblar la planta sobre una muselina blanca para atrapar cualquier semilla que caiga mientras cortamos la planta.
Colocamos los   pericarpios en una bolsa de papel y sacudirla para liberar las semillas, o bien dejar que se sequen en una bolsa de papel durante unos días o una semana para que las semillas se liberen fácilmente.
USOS Y PROPIEDADES
Las hojas contienen glucurónidos de flavonoides y una discreta cantidad de aceite esencial. Lo que popularmente se denomina semilla de hinojo es en realidad el fruto de la planta y éste contiene glúcidos, lípidos, proteínas, beta-sitosterol y cumarinas. Como aceite esencial contiene trans y cis-anetol, estragol, alfa-pineno, mirceno, felandreno, canfeno, limoneno y fenchona. La raíz contiene cumarinas como la umbeliferona y el bergapteno. El bulbo de hinojo es una buena fuente de vitamina C, A, B3,   B5, ácido fólico y fibra. En general es muy rico en fibra, potasio, molibdeno, manganeso, cobre, fósforo, calcio, hierro y magnesio.

Uso terapeútico
La   principal virtud medicinal del hinojo es el ser un excelente digestivo y   carminativo, al igual que otras plantas de su misma familia, por sus efectos   espasmolíticos y analgésicos. Alivia especialmente el dolor intestinal de   origen digestivo y las flatulencias, además de favorecer el apetito. Tanto   las hojas como las semillas poseen propiedades similares. El hinojo es útil   en el tratamiento de diversos problemas gástricos en los que interese un   efecto estimulante. Se usa también contra la diarrea y, malestares hepáticos. La infusión se prepara al 1%, es decir 10 gr de semillas por litro, tomando 1 taza tres veces al día. Por su acción eficaz y su sabor suave, se puede   administrar a niños y bebés con molestias intestinales, flatulencias, cólicos   o para estimularles el apetito.  
  
El   hinojo, al igual que el anís, produce una discreta actividad expectorante (favorece la secreción bronquial) y está indicado en el tratamiento de la tos crónica o como agente de sabor en preparaciones de tipo pectoral. Una receta   de jarabe expectorante se compone de 100 gr de semillas machacadas, 50 ml de alcohol de vino, 500 ml de agua y 500 cc de azúcar. Se administra a razón de cucharaditas en niños y de cucharadas soperas en adultos.
  
A nivel ginecológico posee unas interesantes propiedades galactógenas, estimulando la secreción láctea. A estos efectos, se puede tomar esta tisana compuesta de 50   gr de semillas de hinojo, 10 gr de anís verde, 20 gr de melisa y 20 gr de polipodio. La dosis es de 2 cucharaditas de esta mezcla por taza de agua hirviendo, dejando reposar 10 minutos en infusión. También favorece la menstruación y calma los dolores que ésta pueda causar.

La raíz   posee virtudes diuréticas, debido a su contenido en sales potásicas. El fruto y el aceite esencial ejercen una discreta actividad antiespasmódica.

La hoja   es vulneraria y estimula la motilidad gástrica. La infusión de hinojo, al igual que la manzanilla, es excelente para realizar lavados de ojos en caso   de conjuntivitis o blefaritis, así como en cualquier tipo de irritación   ocular.

También se emplea para reducir el nivel de colesterol en la sangre, previniendo el riesgo de enfermedades coronarias, como el infarto o las hemorragias   cerebrales. Favorece además la eliminación de líquidos corporales, con lo que   es muy adecuado en casos de obesidad, enfermedades reumáticas y cardiacas que se asocian con la acumulación de agua en el cuerpo.

Se debe tener precaución con el uso del aceite esencial, ya que a grandes dosis puede provocar convulsiones epileptiformes, temblores, excitación e incluso alucinaciones. En dosis altas, provoca intensa salivación y eleva discretamente la temperatura corporal. Las embarazadas deben evitar tomar la   infusión demasiado concentrada. No administrar si se está tomando el   antibiótico ciprofloxacino, ya que puede provocar reacciones alérgicas en   algunas personas. Evitar la preparación con esta planta en utensilios de   aluminio.

Uso   culinario
La planta de hinojo es muy versátil, pues   todas las partes son susceptibles de usarse en la cocina. La corteza exterior de la raíz, las hojas, brotes y flores, se usan crudos en ensaladas o cocinados en forma de guarnición, sopas, guisos, cremas,… las flores   aromatizan postres, infusiones y bebidas. El polen se recoge también para   utilizarlo como especia.
Las semillas se pueden utilizar en   las salsas de tomate, licores, dulces, encurtidos, embutidos, pan,… y si se   ponen a germinar se pueden añadir a las ensaladas. También se puede coger un   pellizco y mascar después de una comida, para tener buen aliento y ayudar a   la digestión.  El aceite esencial se   usa en dulces y licores.

Con las hojas, tallos y flores del   hinojo silvestre se puede elaborar un licor de hinojo como nos lo proponen en   el siguiente enlace:
https://comolohagodiy.es/recetas/el-hinojo-silvestre-y-la-receta-del-licor-de-hinojo/

Del hinojo dulce se consume sobre   todo el bulbo, que es carnoso, tierno y aromático. Para saber si están   frescos tienen que tener un color blanco brillante, sin trazas de color   verde, ni manchas ni golpes y las hojas tienen que estar bien tersas. Mejor   escoger los bulbos pequeños por su rápida cocción. Se puede usar en crudo   para ensaladas o bien cocinado incorporado a potajes y guisos. Puedes   descubrir pinchando en este enlace, recetas que incorporen este ingrediente:
https://www.pequerecetas.com/receta/recetas-con-hinojo/

Otros   usos
Es una planta que   atrae a las mariquitas, los insectos aliados de l@s amantes de la huerta   porque ayudan a prevenir y combatir algunas plagas. Las flores también atraen   a insectos polinizadores como las abejas y también a las libélulas,   aumentando la biodiversidad de nuestro entorno. Se dice que machacando las   hojas y reduciéndolas a polvo, pueden ayudar a repeler las pulgas de los   perros y otros animales.
TU OPINIÓN
En este apartado queremos colgar vuestras opiniones sobre esta planta: que os parece, si os gusta, o no, si conocéis algunas propiedades, como la llaman donde vivís, o alguna anécdota, ... cualquier cosa que queráis enviarnos, para compartir y enriquecer esta sección, a secretaria@fundaciongaliciaverde.org.
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